Darte cuenta que estás viviendo

La vida es un andar, eterno? No lo sé, para mi fugaz, que pasan las días y a veces no cuenta nos damos, pasa el lunes añorando el viernes, el invierno añorando el verano, la noche añorando el día y así es como de a poquitos nos vemos envueltos en el afán de la vida, queriendo quemar etapas, para llegar una nueva y querer correr a la siguiente.

Y así, un día nos damos cuenta que somos víctimas de nuestro propio invento, cuando miramos atrás y nos damos cuenta que el tiempo no puede regresar, que el pasado se convirtió en nostalgia y en un recuerdo fugaz de lo que pudo haber sido pero no fue… por afán, por correr, por no ser, por no dejar ser.

Pero también ha de llegar el día, en que te des cuenta que tuviste momentos de tu existencia en piloto automático, o quizás ni te des cuenta y todo siga igual… pero ese momento ha de pasar, tu mundo va a volver a girar, es volver a pintar de colores las calles, es como darse cuenta de la mariposa que pasa por tu lado que antes no veías, es apreciar la transición de colores del cielo, darte cuenta cuando tu amiga está triste, poder volver a sentir el viento en la

Piel y alegrarte por ello.

Porque está vez si te diste cuenta, que estabas viviendo, que raro decirlo pero, te das cuenta que estás viviendo? Sabes lo afortunado que eres de despertarte hoy?

Es tan sencillo como ser feliz y darse cuenta, estar viviendo y darte cuenta

La cultura de la ilegalidad, una problemática carcelaria.

Colombia es un país que a través de la historia ha estado sumergida en diferentes etapas de violencia desde la independentista, pasando por la partidista, subversiva, narcotráfico y delincuencia común.  Siempre hemos padecido algún tipo de conflicto y hoy, en los inicios del siglo 21 no contamos con una adecuada política criminal.

Una de las consecuencias que está generando la falta de estructuración de políticas penales, es el drama del hacinamiento carcelario. El Estado, a partir de leyes y decretos ha pretendido reducir los niveles de impunidad y mejorar los procesos de juzgamiento, con reformas que van desde la incorporación de nuevos esquemas para la fiscalía y la rama judicial, sometimiento a la justicia de paramilitares y subversivos, principios de oportunidad de negociación con los delincuentes, todo esto encaminado a reducir los actores desestabilizadores de la paz y la delincuencia.

Todas estas medidas, si bien pueden de una manera adecuada ayudar en la cadena jurídica, han dejado de lado un factor fundamental y prioritario, la resocialización del delincuente. 

Uno de los elementos fundamentales para limitar la delincuencia no es solamente el encierro carcelario sino la oportunidad que tiene el ciudadano de resocializarse y adquirir nuevas conductas ciudadanas.

Las cárceles en esencia, se definen como sitios no exclusivamente de reclusión, sino de resocialización de individuos que han cometido conductas punibles ante la sociedad y el Estado, y que después de un tiempo consecuente con su falla, adquieran elementos que les permitan su inclusión en la sociedad, proporcionándoles una nueva cultura no criminal. 

En Colombia esta teoría pareciera estar hecha a la inversa, hoy las cárceles se han convertido en verdaderas academias del crimen, en donde incluso ciudadanos que por desgracia han llegado allí, sin haber sido justamente juzgados, adquieren “habilidades” que nunca antes habían tenido, y ni que pensar de los grupos delincuenciales organizados, que han encontrado desde la cárcel nuevos mecanismos para fortalecer sus estructuras.

El crecimiento de cupos carcelarios en Colombia ha sido inferior en proporción al nivel delincuencial y al crecimiento de la población detenida, las principales cárceles tienen hacinamientos superiores incluso de 400%, rayando en una cruel violación de los derechos humanos: acomodaciones en los baños, deficiente alimentación, nulos servicios higiénicos, precarias soluciones de salubridad y por consiguiente ninguna propuesta de inclusión social. 

La corrupción al interior de los penales, se ha vuelto otro factor desestabilizador, quienes deberían ser los promotores de una nueva cultura de la legalidad, terminaron siendo partícipes de ella. Se paga por una mejor alimentación, por un colchón, por acceder al gimnasio, por mejorar la dormida y lo peor, por permitir la continuidad del delito con la entrega de equipos de comunicación que han convertido las cárceles en los principales centros de extorsión del país.

El tema de las cárceles pareciera que se hubiese vuelto mediático, solamente nos interesa cuando los titulares de prensa lo recuerdan. Hoy, a raíz de esta situación, se ha vuelto a tener el tema en boca de todos y se repiten las consabidas y reiteradas medidas que a lo largo de la historia nunca se han dado; más establecimientos carcelarios, mejoramiento a la infraestructura e incluso una nueva reforma al código penal que evita las medidas preventivas, dejando de lado que la mejor manera de evitar el delito es a partir de la cultura de la legalidad. Incrementar los establecimientos penitenciarios no es directamente proporcional a mejor sociedad. La cultura de la legalidad debe ser principio de toda sociedad civilizada y debe estar inmersa en las intimidades de la familia, de la sociedad y del Estado; la formación en valores no debe esperar a que los reclusorios lo hagan, debe ser parte de una enseñanza que se inyecta desde el vientre materno.

El acto de construirse cada día, peldaño por peldaño

El acto de construirse cada día, peldaño por peldaño, pienso en una escalera, llena de flores, piedras, ladrillos… de semillas, de sueños, de lo que nos levanta cada mañana, de lo que nos causa una sonrisa. Si miro hacia arriba veo una luz inmensa blanca, sé que al final de aquella escalera está la esperanza, es el todo y la nada, lo que estoy construyendo, yo misma estoy construyéndome, de a pasitos… el resultado posiblemente no sepa cual es, lo que sí sé es que va a ser algo bueno, una vez aprendí que a veces hay que desprenderse de ́ ́ la forma ́ ́, suena raro cierto? pero es revelador entenderlo, es ir por la vibración, a veces uno desea algo con todo su corazón, hace lo que está a su alcance para lograrlo pero resulta que obtienes algo diferente, incluso mejor, porque no es la forma lo que estamos buscando, nos abrimos a un millón de posibilidades.

«Nunca cambiarás tu vida hasta que cambies algo que haces a diario. El secreto de su éxito se encuentra en tu rutina diaria». John C. Maxwell.

Cada día, paso a paso, minuto a minuto, tomamos una decisión, que por muy banal que creamos que sea, marca el camino de cada vida, porque cada pasito es una semilla que estamos sembrando, que después dará un fruto. Desde la hora en que te levantas, la sonrisa a un extraño, el favor no pedido, la milla de más que caminaste, el libro que leíste… el hábito que formaste… la vida es una sumatoria de pequeños actos que sentíamos pequeños pero que terminan siendo inmensos. 

En el libro “los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” , resalto el segundo y se los comparto: Empieza con un fin en mente. “Hábito de principios de liderazgo personal”

Implica empezar el día con un fin en nuestra mente, dar paso a una visualización de como será nuestro día, es un marco de referencia para la prueba de todo lo que viene, es una forma de comprender nuestros resultados y los pasos para alcanzarlos, yendo hacia la dirección correcta.

“Es un hábito nos enseña que todas las cosas se crean dos veces, primero se crea una imagen mental y luego una creación física, como si fuera un bosquejo.“

Una vez leí algo que me encantó y recuerdo siempre: ¿En qué inviertes tus latidos? 

Cada palpitar es un segundo, un instante, que se va y no vuelve… transformar nuestra vida es una decisión diaria, es trascender las adversidades, ver más allá de lo común, reconocer lo simple como un milagro. Entender que nuestra vida de por sí ya es un milagro, uno tiene dos opciones: vivir su vida como si todo fuese un milagro o no… cuál escoges tú?

Nuestra vida es una obra de arte en proceso.

Tolerancia a las frustraciones

La frustración es un sentimiento que emana cuando nuestros deseos o expectativas no son satisfechos, una sensación de impotencia y malestar. La raíz del problema no es el sentimiento como tal, sino la actitud que tomamos frente a este.

Creemos que la vida debería ser siempre fácil y placentera, cuando en realidad es un trayecto de altos y bajos, y es que si todo fuese perfecto qué gracia tendría? Estas son convicciones totalmente erradas, que nos impiden disfrutarla. 

Estamos en la era de la impaciencia y la prisa, una cultura en el que el ritmo de vida es acelerado, pretendiendo una gratificación inmediata. Queremos obtenerlo todo enseguida. Obligamos a los niños a crecer de prisa, caminamos tan rápidamente que dejamos atrás muchas cosas importantes.  La capacidad de controlar las adversidades requiere paciencia y lucha con todos, pero sobretodo con nosotros mismos; sino aprendemos a manejarlas y eventualmente superarlas, estamos conduciendo directo a un estado de decepción y abandono de proyectos.

Requerimos paciencia para los grandes problemas, pero sobretodo para los pequeños, porque he conocido personas fuertes que salen avantes de grandes dificultades y sin embargo se deterioran ante pequeñas contrariedades. 

Bien decía Pascal  “¿Quieres saber qué tan pequeña es la personalidad de alguien?… Averigüe qué tan pequeñas son las cosas que a esa persona le hacen disgustarse”. y los romanos nos repetían que “de contrariedades pequeñas no hay que disgustarse, porque esto envejece, acorta la vida, y daña la salud. La vida es demasiado bella e importante para echarla a perder por cosas de poca monta.”

Cuando un deseo o una ilusión no se cumplen, podemos experimentar sentimientos nocivos  que pueden llevarnos a la depresión. Si miramos con otra óptica las dificultades, pueden convertirse en una excelente oportunidad de aprendizaje. Las ganas, la perseverancia y la tolerancia, son requisitos indispensables para afrontar las limitaciones que se nos presenten.  

La felicidad no puede estar sujeta a aquello que no obtengo de inmediato. Siempre habrá algo aún más grande fuera de nuestra zona de confort. La vida no está definida por lo que lo que te sucede, sino por la actitud que tomas frente a ello. Aprender a tolerar la frustración, facilita que nos enfrentemos con éxito 

a la vida.

En resumen, para triunfar es necesario enfocarse con determinación en lo que se desea lograr, sin importar las piedras en el camino.

¿Cuál es el camino para alcanzar la plenitud?, preguntaban a Buda sus discípulos y él les contestó “El monje al andar, se entrega totalmente al andar; al estar de pie, se entrega a estar de pie… y lo mismo al comer o a realizar cualquier otra acción, se dedica y se entrega con perfecta comprensión a aquello que hace.”

Prestar atención a lo que se hace equivale a tener el control de nuestra mente, el no hacerlo puede ocasionarnos infinidad de tragedias. 

Siempre tenemos algo más a qué aferrarnos

Pienso que nos hemos dado cuenta que aun cuando sentimos que todo se vino abajo siempre tenemos algo más de que aferrarnos, una palabra de cariño, una frase de un libro, algo que hicimos que no pensábamos que disfrutaríamos o el simple hecho de querer seguir sonriendo y despertarnos cada día con las mismas ganas de salir adelante en medio de tanta incertidumbre. ¿No les parece que ese hecho es una muestra clara de lo grandes que somos? Aun cuando hay algo que no podemos ver, dimensionar o entender, atacándonos a todos por igual, cada día luchamos juntos por encontrar una manera de sobrevivir y salir ganando.

Me he dado cuenta que así no seamos médicos hemos asumido la labor de “curar” a aquellos que podemos dando de nuestro amor y compañía, así no seamos financieros hemos apoyado a quienes necesitan dinero, así no seamos profesores hemos compartido un poco de lo que sabemos en las redes sociales, así no seamos entrenadores personalizados hemos creado rutinas para entretener a aquellos interesados, así no seamos psicólogos hemos compartido nuestros pensamientos y escuchado a quienes más lo necesitan y muchos otros roles de los cuales nos hemos apropiado con el simple propósito de sacar una sonrisa, un respiro de alivio o un momento de tranquilidad.
Al final, es esto lo que me hace entender que así como las flores más hermosas logran crecer en medio de un desierto abatido por la sequía y la soledad, nosotros también logramos mostrar el color y la belleza que está en cada uno de nosotros y que ahora más que nunca está floreciendo entre tanta adversidad.

Escrito por nuestra invitada Maria José Velez.

Necesito ser vegano para cambiar el mundo?

La historia de un conejo llamado Ralph ha dado la vuelta al mundo, entre fuertes imágenes y anécdotas de su vida como animal de laboratorio, ha cuestionado a millones de personas, despertando emociones como la tristeza, la impotencia, la rabia… no quisiera dejar esto en el aire y por eso les quiero compartir dos ideas a las que he llegado.

La primera, vivir en un estado de consciencia al que todos queremos llegar, implica también ver más allá de lo aparente, de lo obvio, de lo superfluo… no es solo ser consumidores conscientes sino habitantes conscientes de este mundo, hacer la tarea de investigar de dónde viene lo que consumimos, velar por la preservación del medio ambiente con pequeños actos. A veces pecamos por ignorancia o por que simplemente no queremos ver, así de sencillo, es momento de quitarnos las vendas y reconocer lo que está pasando a nuestro alrededor, con nuestro consentimiento, pues nosotros como colectivo si somos los culpables de permitir que atrocidades se cometan día a día, que estemos en medio de una crisis climática, que no haya respeto por nuestra sagrada madre tierra.

No tienes que ser una activista ambiental como Greta Thunberg, ni Jane Goodall, ni Rachel Carson (si no las conoces búscalas para que te sorprendas con sus aportes al mundo)… solo debes ser tú, iniciar con pequeñas acciones.

Mi segunda conclusión es que creo que todos desde nuestra propia realidad podemos hacer un cambio, no se trata de ser perfectos y mucho menos juzgar al otro por comer carne, por x o y cosa.  Es mirarnos a nosotros, no al lado… el cambio empieza por ti. Tras este video percibí como muchos salieron a atacar a los demás, a imponer su ego espiritual porque ellos sí hacían x cosas y los otros no…. quiénes somos nosotros para juzgar a quien?

No tienes que ser vegano, taciturno y minimalista…  puedes empezar por reducir tu consumo se plástico, con no comer carne un día a la semana, ahorrando agua… formas hay mil y todas son validas. Para que el cambio sea colectivo, primero debe haber un cambio individual, empieza por ti y el otro te seguirá con tu ejemplo, no con tu crítica.

Un millón de pequeñas acciones hacen un cambio inmenso, a veces subestimamos el poder que tiene cada acción… hasta el aleteo de una mariposa puede ocasionar un tsunami al otro lado del mundo. Es inminente hacer un alto en el camino y ver las consecuencias de nuestros actos, qué estamos sembrando? Lo que nos está ocurriendo hoy es el fruto de aquello que sembramos, de nuestras acciones. El mundo necesita de cada uno de nosotros, no de nuestras críticas, sino de nuestros hechos . Preocúpate por ti, por tu crecimiento, que el día de mañana estés orgulloso del aporte que has hecho al mundo, que te vayas con el corazón tranquilo y en calma, porque sabes que hiciste lo mejor, lo cual es muy diferente a ser perfectos!!!

Es momento de ser más conscientes y comprender el trasfondo de nuestros actos. Nunca es tarde para tomar otro rumbo, uno en el que mis acciones sumen y no resten…

La oscuridad es necesaria para apreciar la luz

Esta semana me he levantado con una incertidumbre horrible, que se manifiesta como una bolita en llamas que se pone en mi garganta y baja hasta a mi espalda y me molesta… no es nada nuevo, es allí donde la emoción se manifiesta en mí… y sé que hay algo que no está bien. También han sido días introspectivos, de mirar hacia adentro, de cuestionarme, siento una densidad en el ambiente, una energía colectiva de miedo, de ansiedad, de incertidumbre y me duele. Es algo natural sentir miedo, estamos atravesando situaciones adversas, inimaginables, pero también esta esa parte de mí que me recuerda, que cada persona ha elegido vivir en este momento presente, no es casualidad que estemos juntos en esto, estoy segura que nuestra alma ha decidido caminar por estas situaciones, unas compartidas, cientos más de retos individuales que experimenta cada ser en su propio universo… y así cada uno carga un mundo.

A pesar de todo esto, de las adversidades, de la oscuridad, siempre habrán destellos de luz, como chispitas mariposas que se cuelan e iluminan el camino, la oscuridad es necesaria para apreciar la luz, el frío para saber lo que se siente el calorcito, la lejanía para entender la magia de la cercanía, del abrazo, los tropiezos para apreciar los logros con más intensidad… la vida es esa, así perfecta, con sus cosas buenas y no tan buenas y cada instante nos acerca a la persona que estamos destinados a ser.

Tengo la certeza en mi corazón de que cada momento es perfecto, por eso hoy suelto y te invito a hacer lo mismo, a soltar el control y tener el discernimiento suficiente para saber que podemos cambiar y que no está en nuestras manos, todo aquello que no puedes cambiar entrégalo suéltalo, transfórmalo en magia y CONFIA, en que todo se da de la mejor manera, en que hay algo superior que tiene planes para nosotros aunque no sean los que creíamos, pues son mejores, así en este instante no lo entendamos, así estés pasando por la situación que sea… 

Resistirnos al cambio es la mayor muestra de SUFRIMIENTO, es nadar contra corriente, es presionar la sabiduría de la vida, querer ir hacia otra dirección cuando el río tiene claro su caudal, pero tú no y te niegas a seguirlo, te das contra las rocas, te caes te hundes… pero que pasa si decides FLUIR y por fin flotas, la corriente es clara y el agua calma, dejas que el camino te guíe…. y cuando menos piensas… HAS LLEGADO… ESTAS LLEGANDO… a ese lugar infinito y perfecto para ti, del cual te habías privado por miedo, por no confiar, por no ser tú.

Hoy confío en los planes perfectos que tiene Dios y sé que al final del túnel hay una luz inmensa, que está allí, aunque a veces no la puedo ver, porque no miro bien, hoy camino con paso firme, con esperanza y certeza de que para ver el arcoíris, necesitamos un poco de lluvia, sin el gris no hay color.

Lo que le falta al tiempo

Tiempo, tan rápido como llegas te vas, tan efímero, tan irreal, impalpable, una simple ilusión, nada más subjetivo. Aunque no sabemos describirlo con exactitud, lo vivimos, lo experimentamos, lo sentimos a cada instante, porque finalmente eso somos: una serie de momentos, un instante llamado eternidad; donde el tiempo no tiene formas ni colores, simplemente latimos con su pulso. Es una percepción de la mente, ¿para ti cuánto es mucho tiempo?

Se puede decir que a medida que crecemos, tenemos la sensación de que los años pasan más rápido, esto se debe a que cada año representa menos, proporcionalmente en el total de nuestra vida. Es así como van pasando los años y dejamos de tener conciencia del tiempo, viene un día tras otro… ¿qué estás haciendo con el tuyo? ¡DESPIERTA! El tiempo no es oro, ES VIDA.

Por eso es necesario huir de uno mismo cada cierto tiempo, perderse, levitar, volar, mudar de piel. Es esa monotonía en la que estás absorbido la que no te deja discernir un día de otro y es la culpable de hacer volar los años que vamos contando. Cada mañana vemos como el tiempo nace nuevamente, dando paso a una nueva luz y un nuevo ciclo, para volver a vivir.

Que no te sorprenda la vida antes de partir, forzándote nuevamente a sentir emociones… pues ahí viene la inevitable muerte recordándote que esto se acaba, así que toma todo lo que puedas antes de irte. 

Y entonces, ¿qué le falta al tiempo?… más vida.

Dejar morir falsas identidades y renacer en lo que realmente somos

Ser NADA Y TODO AL MISMO TIEMPO… con el transcurrir de la vida, vamos adoptando diferentes roles, de hijo, payaso, el serio, carpintero, astronauta, estudiosa, seria… diferentes identidades y como su palabra lo dice, nos identificamos con algo y nos encasillamos en ellos… nos clasificamos, es un pertenecer a ALGO, caber en una definición que nosotros mismos hemos decidido adoptar….

En estos día leí una frase que decía “la dicha de ser nada“, si la hubiese leído unos años atrás, diría que es la frase más incoherente de la galaxia, pero ahora es más claro para mí, como esas luciérnagas en medio de la oscuridad que nos muestran una luz. Somos lo que queremos ser, estamos sumergidos en una personalidad, cuando realmente somos seres esenciales, llenos de luz, libres de definiciones, de estereotipos, de calificativos. Somos y ya.

Creo que el fin de nuestra vida además de ser felices, es ir tras esa esencia, o mejor dicho, RECONOCERLA, porque ya somos, siempre hemos sido, para lograrlo es necesario mirar adentro, encontrarnos en medio del silencio, porque el ruido es eso, un montón de voces que nos apuntan a caminos contrarios, voces propias y voces del mundo que integramos como nuestras.

Al cerrar los ojos podrás encontrar tu verdadera esencia… poco a poco decido soltar todas las identidades que algún día utilicé para protegerme del mundo, para encajar, para creer brillar… perdiéndome de mí misma, de mi verdadera esencia.

Darle muerte a esas identidades para renacer en amor nuevamente. Pues la vida es eso, una constante muerte y renacimiento, como la naturaleza, para que haya primavera ha debido ser invierno. El ego nubla mi visión, es como ver el mundo en un espejo y darte cuenta que está empañado y por eso no lo lograbas ver con claridad, tergiversando la realidad, desde mi identidad egoica.

Hoy decido soltar todo aquello que pesa en el corazón, que no me permite encontrarme con mi verdadera esencia y vivir en armonía con ella. Porque desde el amor todo es luz y comprensión. Solo soltando me puedo encontrar… nos podemos encontrar… quién eres verdaderamente?

Con amor,

Valen

No es la emoción, es lo que haces con esa emoción

Nos enseñaron que habían emociones buenas y malas, que todo era blanco y negro, incluso al catalogar una emoción, nos sentimos mal por sentir de x o y forma, cuando la realidad es que sentir es de humanos y eso es lo que nos hace especiales.

Les comparto una frase de Aristóteles que leí en un libro de inteligencia emocional ´´Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.“

Somos seres emocionales y sentir es natural, el verdadero reto es nuestra reacción ante esa emoción, a esto llamamos INTELIGENCIA EMOCIONAL, poder lidiar con nuestra emociones sin perder el control, sin herir a los demás, sin tener que arrepentirnos en el proceso.

Les cuento que yo me juzgaba mucho cuando sentía una emoción negativa y estoy segura que muchos de ustedes también lo hacen… hay que soltar la culpa y apersonarse de las emociones. En mi experiencia, lo primero que debemos hacer es reconocerlas, SENTIRLAS… porqué están allí? Las emociones ante ciertas situaciones, nos muestran que hay una situación del pasado que nos hace reaccionar de esa forma, se ha despertado una memoria, al reaccionar estoy activando un mecanismo de defensa, me siento atacado.

En un curso de milagros nos enseñan que el miedo es falta de amor, miedo se traduce a muchas cosas, celos: miedo a ser reemplazado, prepotencia: miedo a equivocarnos… y así sucesivamente. La respuesta siempre estará en nuestro interior, en los cuestionamientos que nos hacemos a diario. Cuando surge una emoción que nos inunda la visión y nos llena todo el pecho, es una oportunidad para corregir nuestra percepción acerca de nuestras memorias del pasado, porque cuando sanamos, todo a nuestro alrededor cambia… y no es porque lo demás haya cambiado necesariamente,  es porque los lentes con los que miras la vida han dado un giro y con ellos tu vida entera.

Después de observar tus emociones y cuestionarte, déjalas salir, como dije anteriormente, no es lo que sientes, sino como actúas con eso, si reaccionamos, intensificamos la emoción, nuestra mente se alimenta de nuestros pensamientos actuales para justificarse y aprobar eso que estamos sintiendo.

Para mí la mejor terapia es escribir, bailar, hacer yoga, incluso puedes pegarle a una almohada si es necesario para que la energía abandone tu cuerpo, puedes llorar en privado, salir a correr, practicar técnicas de respiración.

Llevemos nuestra plena consciencia a ese instante, permitámonos sentir y observarnos, la vida es eso, un constante estado de observación, de crecimiento, de florecer. Miremos nuestros demonios de frente y hablemos con ellos, solo así podremos despedirlo, por el contrario, estaremos en una constante pelea con ellos… y créeme que no se querrán ir muy pronto.

Como dice Yung Pueblo, cuando recordamos que nuestras emociones son impermanentes, como todo lo que existe en el universo, se nos hace más fácil pararnos al lado de ese río que es la mente humana… y ver como las cosas fluyen sobre él.

Hoy fluyamos en este mar inmenso que es la vida, llena de emociones y no olvidemos agudizar la vista, esa que solo se puede mirar con los ojos del alma.

Con mucho amor,

Valen